Resulta obligado tener ilusión por lo que está por llegar : el porvenir.
La crisis financiera y económica actual es el afortunado motivo por el que el mundo cambiará profundamente.
Para ser mas habitable. Para tornarse mas humano.
Nos disponemos a asistir a la refundación del capitalismo.
Solo permanecerá su lado mas positivo y se eliminará lo que tiene de especulativo, perverso y alienante.
Se difundirán valores y lo importante en la vida no será el precio. Sino eso, el valor de las cosas.
Todos nos respetaremos y encontraremos espacios para dilucidar serenamente nuestros distintos puntos de vista sobre aspectos esenciales para nuestra convivencia.
Se idearán nuevas formas de economía que evitarán las grandes desigualdades.
No habrá derrochadores, ni pobres de solemnidad.
El trabajo será un medio para vivir y no un fin casi exclusivo al que dedicar la mayor parte de la vida.
Los proyectos internacionales priorizarán la ayuda al desarrollo de los países menos dotados, consiguiendo así dos objetivos: el primero, ocupar los medios de producción ociosos de los mas poderosos y el segundo y principal, sacar del subdesarrollo a multitud de personas desfavorecidas.
Las religiones serán muy importantes. Tendremos una vida espiritual rica y llena de sentido trascendente.
Pero eso si, se reservarán al ámbito privado de cada ciudadano y todos los Estados serán laicos y dedicarán sus esfuerzos a la ciencia, la investigación, el progreso y a las mejoras sociales.
La esperanza de vida cada vez será mas larga.
Eso si, una vida digna. Amable y de calidad. Alejando enfermedades y preocupaciones.
Porque se alcanzará un alto nivel de bienestar mundial y a todos, sin excepción, nos llegará.
¡Que suerte hemos tenido!
Seremos nosotros, tu y yo, quienes vamos a protagonizar, en primera fila, estos cambios tan importantes y benéficos para la humanidad.