jueves 17 de septiembre de 2009

Los impuestos tienen su aquél



Los impuestos están mal vistos.

Son antipáticos y han tenido malos asesores de imagen.

Por eso, resulta fácil criticarlos y difícil hablar en su favor.

Pero ya aprendimos hace tiempo que la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero.

Y los impuestos son necesarios.

Se trata de los ingresos con los que el Estado financia el gasto público.

Por tanto, son imprescindibles.

Salvo que pongamos en tela de juicio los principios generales que rigen nuestra convivencia en el mundo occidental.

Si acordamos que deben existir servicios públicos como la enseñanza, la salud, las pensiones o las infraestructuras sociales no rentables (por ejemplo líneas de ferrocarriles que atiendan a poblaciones de orografía compleja y de escasa densidad de población) no se puede dudar de su necesidad.

Otra cosa es que su tipología sea amplia y compleja.

Para lo que se pretende en un blog como este, basta con decir que existen dos grandes familias: impuestos directos e indirectos.

Haciendo una considerable simplificación para no extenderme mucho, diré que los impuestos directos son los que gravan las rentas de personas concretas, en atención a su volumen de ingresos o beneficios.

El impuesto directo más conocido es el IRPF para las personas físicas y el Impuesto de Sociedades para las personas jurídicas, las sociedades mercantiles.

La tributación de las SICAV la dejaremos para una ocasión posterior en la que tratemos de las grandes evasiones.

Con los impuestos directos se pretende obtener equidad: los que más tienen que sean los que más paguen.

La progresividad en la escala de tipos de gravamen es lo que les caracteriza como eficaces medios para redistribuir la riqueza y restablecer el principio de solidaridad en el conjunto de la población.

El otro grupo de impuestos son los indirectos. Los que existen sin tener en cuenta la renta de los sujetos que los pagan.

Los mas conocidos son el IVA, el impuesto sobre las gasolinas, sobre el tabaco, etc.

Son los mas ciegos e injustos.

Verbigracia, el IVA de cualquier artículo de primera necesidad -luz, teléfono, gas, pan, leche, carne, ropa, zapatos, etc- lo pagan en igual medida e importe tanto el mayor multimillonario como el más pobre pensionista.

En total, que decir "subir los impuestos" es no hablar de nada concreto.

Si se suben los directos puede pensarse en una redistribución mas justa de las cargas, pero si hablamos de los indirectos es síntoma de un pasotismo considerable.

Para los poderosos, lo mejor es no subir los impuestos.

Es más, que no existan los servicios públicos, ni siquiera el propio Estado.

Si acaso los ejércitos y las armas para las grandes guerras.

Que todo sea privado y que cada cual lo pague de su bolsillo.

Y los que no puedan, que se jodan. Que espabilen.

Es su bonita ley de la selva que conduce a un mundo muy humano, como resulta obvio.

Por cierto, me ha quedao muy larga esta entrada. Ya la podaré en días sucesivos.

12 comentarios:

soto dijo...

Ernesto :O vino por aqui la Santa Compaña o yo te dejé mi comentario esta tarde ,seguro.
apertas agarimosas

Marina Fligueira dijo...

Hola Ernesto: muy buenos días, me gusta tu post, estoy de acuerdo con tu razonamiento sobre los impuestos, que paguen más los que más tienen. Pero estos no entienden- no-le interesa entender de principios de solidaridad por eso están que trinan. La cuestión en mi sencilla opinión, si hubiera un cambio de gobierno- subirían los impuestos pero estoy segura de que sería favoreciendo a los más ricos. Los humildes serán o seremos los que paguemos las consecuencias. Gracias por exponer con claridad este problema. Un beso.

Marina Fligueira dijo...

Ernesto, A propósito, el video con la canción... le va como anillo al dedo, a tu post. hayyyy... pero esa puesta de sol reflejando en el mar, ¡hijo de mi arma! Esa es el alimento para la mirada y los sentidos, parecen los colores del arco iris embriagando el alma. Un beso.

soto dijo...

Hola Ernesto:

Escribes al final del Post que tienes que "podarlo" por lo largo que es.Pues,amigo mio,no estoy de acuerdo ,el Post está perfecto ,porpoción exacta entre la explicación del contenido y su longiud.Muy pedadogico,muy sencillo en su explicación.muestras "todo la picaresca del contexto de los impuestos"en plan fotografico del bueno.

Si,deberiamos pensar un poquito más en la injusticia de los impuestos indirectos.

Ernesto,maravilloso,humano,tierno,emocion de gran tristeza el Video de La Solidaridad.

Me ha encantado la frase de Einstin(!menudo fotografo de la realidad, no solo cientifica) que tienes en la parte derecha de tu Post en la parte superior:
-----------------
((""La vida es peligrosa. No por los hombres que hacen el mal, sino por los que se sientan a ver qué pasa."))

Es la verdad ,que tu siempre remarcas,recuerdas;mientras sigamos siendo conformistas el frotamiento de manos del poder oculto echará humo.

Apertas agarimosas

Ernesto dijo...

Soto

Esta vez no ha sido la Santa Compaña.

Ja,ja,ja, la cosa es que habías dejado tu comentario en la entrada "Yo no te pido" del 29 de agosto.

Lo he copiado más abajo como puedes ver.

Me alegra que te haya gustado la reflexión de Einsteín.

Un abrazo.

Ernesto dijo...

Marina

Hola amiga.

Lo cierto es que las cosas suelen cambiar muy poco en ese terreno de los pobres y los ricos. Tienes razón.

Una frase muy bella la tuya: "parecen los colores del arco iris embriagando el alma"

Gracias por dejarla de regalo.

Un beso,Marina.

Marina Fligueira dijo...

Hola Ernesto: entro para saludarte y decirte ánimo- adelante, sé tienes muchas cosas que contar y escribir es hablar y hacer esto último es muy saludable. Cuando tu corazón habite el azul del cielo, el gorjeo de los pájaros, la serenidad de los lagos, o la sonrisa de la ventura, recuerda que la vida es hermosa y que nunca será un fracaso. Un beso. Ah!!! adme una visita a mí casita de campo donde respira aire de mar y de arboleda.

Ernesto dijo...

Hola Marina, gracias por el saludo.

Sí, me gustaría contar algunas cosas, pero resulta disuasoria su ineficacia.

Difícil no tener certeza ante los fracasos.

Un beso.

Ahora mismo y con mucho gusto voy a visitar tu apreciada casa.

Marina Fligueira dijo...

Ernesto, a mí me parece tener la certeza, de que cualquier cosa que tú escribas, no tendrá ningún efecto de carencia todo lo contrario. Sé que eres una persona seria- prudente- un hombre con los pies en la tierra. No se me olvida aquel consejo sabio que un día me dejaste en mí blog. Solo hay que sentarse por la mañanita temprano después de una ducha y un buen desayuno, en frente de una ventana aunque esta no de al mar... a esta hora es cuando los sentidos están más en forma para sacar lo que uno lleva dentro y plasmarlo con sinceridad en un blanco papel. Perdona por este rollo, pero es lo que a mí más me resulta. Un beso Ernesto y se feliz. Adelante siempre.

Anónimo dijo...

ERNESTO NO ERES GRACIOSO!
TIENES UNA RISA FALSA!!
LA RISA DE JAJAJAJA

LETI ESTA ARTA!!
YA PARALE!!
xddd
CALLATE NEGRO

Ernesto dijo...

Marina, trataré de madrugar.

A ver si después de una buena ducha y desayuno, lo que veo a través de mi ventana resulta propicio.

Besos y suerte.

Ernesto dijo...

Anónimo

Leti?

Probablemente tengas razón.

Lamento tu incomodidad.

Saludos.

HASTA SIEMPRE

LA DIGNIDAD

ZAMBA DE MI ESPERANZA - Jorge Cafrune -

ERNESTO

ERNESTO
Ernesto Guevara de la Serna

ALLENDE

ALLENDE
Salvador Allende Gossens

CAFRUNE

CAFRUNE
Jorge Cafrune Herrera
En 1977, eran tiempos difíciles para Argentina. El gobierno estaba en manos de la dictadura militar.

A diferencia de otros artistas comprometidos, que se exiliaron cuando comenzaron las amenazas y las prohibiciones, Cafrune decidió quedarse y seguir haciendo lo que mejor sabía hacer: cantar y opinar cantando y haciendo.

Fue así que en el festival de Cosquín de enero de 1978 cuando su público le pidió una canción que estaba prohibida, Zamba de mi esperanza, entonces Jorge Cafrune tocó el tema argumentando que "aunque no está en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide, la voy a cantar".

Según testimonios que se consignan en el Nunca más, eso ya fue demasiado para los militares, y en un campo de concentración de Córdoba ,el Teniente Coronel Carlos Enrique Villanueva opinó que “había que matarlo para prevenir a los otros”.

El 31 de enero de ese año. A modo de homenaje a José de San Martín , Cafrune emprendió ese día una travesía a caballo que lo llevaría a Yapeyú , lugar de nacimiento del libertador.

Esa noche, a poco de salir, fue embestido a la altura de Benavidez por una camioneta conducida por un joven de 19 años, Héctor Emilio Díaz.

Jorge Cafrune falleció ese mismo día a la medianoche, pero el hecho nunca fue esclarecido y para la justicia quedó sólo como un accidente.