domingo 29 de marzo de 2009

Unas cosas y...otras


Lo importante-Becaud

Existen cosas importantes y otras que no lo son tanto.

Por ejemplo, que acaba de fallecer en Madrid el doctor Ruíz Villaescusa, investigador español del conocido “mal de las vacas locas”, precisamente a causa de ésta enfermedad.

Que, probablemente, se ha contaminado con las muestras con las que trabajaba.

Lo importante es que el doctor ha muerto.

Lo trascendente es que investigaba esa enfermedad.

Lo definitivo es que se ha podido contaminar con las muestras.

Otras cosas son accesorias.

Por ejemplo, preguntarse la razón por la que las vacas contrajeron ese mal.

Parece ser que esta epidemia se extendió por alimentar a estos animales herbívoros con piensos de origen animal.

Es decir, por anteponer la ambición del dinero a la moral, al respeto por los seres vivos, a la naturaleza, en definitiva.

Actualmente, el paro es el primer problema con el que nos enfrentamos los países que no pertenecemos al tercer mundo.

Desde hace unos años, algunos venimos intuyendo que el propio avance tecnológico hace pensar que cada vez habría que destinar menos tiempo a lo que tradicionalmente se ha llamado trabajo, para dedicarlo a otros menesteres de mayor calidad.

Básicamente, a labores que mejoren nuestra condición humana.

Para eso, habrá que comprender de una vez por todas que el dinero ha de pasar a un puesto muy secundario en nuestra escala de valores.

Que lo esencial será contar con prestaciones sociales razonables y suficientes para todos. Fundamentalmente formación, salud, vivienda. Por supuesto que una vez cubiertas las necesidades básicas de alimentación, vestido, etc.

En esta línea ya se habló del reparto del tiempo de trabajo, de la disminución de las jornadas, del adelanto de la edad de jubilación, etc.

En este sentido apunta la conocida obra "El fin del trabajo" de Rifkin.

Sin embargo, nos empeñamos en que lo importante es que unos pocos trabajen mucho y vivan estresados.

Que lo importante es que tengan acceso a todos los bienes y servicios, cuanto mas lujosos y prescindibles mejor.

Que lo importante es que estos individuos sean el ejemplo a imitar.

Que lo importante es que estas personas hagan ver que el principal y único valor es el dinero.

Que lo importante es despreciar las ocupaciones que dignifiquen al ser humano.

Pero existen otras cosas accesorias.

Por ejemplo, que haya millones de familias con la terrible angustia del paro.

De no saber como van a poder seguir viviendo.

En cuanto a la reducción del tiempo de trabajo, también se dan hechos secundarios.

Por ejemplo, tener tiempo para dedicarlo a cuestiones que no reporten beneficios económicos directos.

Estar con los hijos. Educarlos en valores. Humanizarlos.

Acompañar a los padres, a familiares ancianos.

Hablar a los que necesitan de la palabra.

Observar la naturaleza. Pensar. Leer. Escuchar música.

Compartir reuniones en las que lo esencial no sea el lugar - un restaurante de moda, un club de prestigio, etc- ni las ropas, vehículos, propiedades materiales de cada cual, etc.. sino las reflexiones y el intercambio de ideas valiosas.

Ocuparse en el ocio saludable, sin necesidad de aportación económica significativa.

Pero no.

Lo importante es, como decía ayer un desalmado diputado del parlamento español, trabajar todo lo que se pueda.

Esa es la respuesta que dio a un periodista que le interrogaba sobre la simultaneidad de su escaño con las jugosas actividades privadas a las que se dedica con fruición.

No sé si me explico, una gran inmoralidad.

15 comentarios:

Naveganterojo dijo...

Nunca alcanzaremos la utopia, por mucho que peleemos por ella.
Siempre estara por delante el "tener", antes que el "ser".
Un abrazo

RGAlmazán dijo...

Yo hace tiempo que me he dado cuenta e intento seguir esa línea. No es fácil pero hay que conseguirlo. Allá aquellos que piensen que tener más es sinónimo de felicidad y que el trabajo es una bendición. Mal asunto para ellos.

Salud y República

elcamaleón dijo...

Utopía es pensar que alguna vez el hombre actuará sin que medie el menor de los intereses.Utopía es pretender que el hombre se apee de la chabacanería,de la hipocresía, de la traición.La historia se repite cientos de veces y no aprendemos nada.El hombre por un trozo de chocolate mata al vecino.El hombre prefiere cultivar la billetera al espíritu.Sinceramente cada vez soy más y más pesimista y no veo solución para el hombre.La mayoría estamos abocados a ser constantemente malos y seguir el ejemplo de la maldad.Basta y sobra que te levantes un buen día de buen humor y optimista,para que se te cruce un payaso en el camino dispuesto a destruirte y con el que tengas que utilizar toda tu maldad.

La escasez de valores humanos están apagando nuestras almas,y esa será nuestra perdición...QUE TRISTE¿No?

Saludos

wallace97 dijo...

Lo que ocurre es que lo vemos todo al revés, pero la realidad es la siguiente: la especie humana es la única que no ha evolucionado nada. Los animales de cualquier especie, algo han evolucionado, pues sólo trabajan para comer. Las especies vegetales han avanzado mucho más, pues han conseguido el alimento a domicilio, y ni siquiera tienen que trabajar para comer. Y el colmo de la evolución está en el mundo mineral, no necesita ni comer.

Ernesto dijo...

Naveganterojo

Nunca es muy triste.

Es mas, no creo que se demore mas de un par de siglos.

Salud para que lo veamos.

Un abrazo.

Ernesto dijo...

RGAlmazán

Amigo, usted es de los pocos que ha llegado a tiempo y en forma al punto donde esperan a los escogidos.

Un abrazo.

Ernesto dijo...

elcamaleón

Coincido contigo en que la historia se repite cienes de veces y no aprendemos casi nada.

Seamos optimistas, aunque la utopía se haga de rogar aún unos cientos de años.

Habrá que superar a los malvados y payasos, mientras se reciclan.

Los valores humanos se impondrán.

Venzamos a la melancolía.

Saludos y ánimo.

Ernesto dijo...

wallace97

Es probable que todo se deba a falta de evolución.

¿O tal vez a que nos faltó mas de una R-evolución, además de la francesa?

Un abrazo.

cauchil dijo...

Yo no quiero caer en el pesimismo y practico lo que me compensa.Allá los otros.Ahora en el buen tiempo me gusta sentarme y ver pasar el mundo,o sea,la gente. Montar en bici y recorrer distancias sin velocidad, pasar la tarde en una librería...podría seguir. Todo eso para muchos, incluso "amigos", me cuesta dinero. ¡¡ Claro, todo lo que no gano por reservarme las tardes, en las que realmente hago lo que siento y quiero.

Marina Fligueira dijo...

Hola que tal? No, no hay que ser tan derrotista… las cosas no van como una quisiera, pero no hay que desesperar que todo no es molo… sé que hay políticos falsos, usurpadores, cleptómanos… en fin… igualmente los de a pié hay de todo en viña del Sr. Pero yo necesito ser optimista y creo que somos así en plural, muchas más las personas que tratamos de hacer el bien común. Siempre hubo tiempos de vacas flacas,
Y otros de vacas gordas y en la riqueza es más fácil subir que bajar. Yo que ya tengo un puñado de años, he acordado tiempos peores y nadie estaba deprimido. Así que no desesperemos. Un cordial saludo desde Pontevedra que e boa Vila. Allende, me gusta este rincón. Un beso para ti.

Ernesto dijo...

cauchil

Deja que te felicite por tu estilo de vida.

Magnífico. A todo lo que has dicho me apunto.

Lo de la bici me encanta, pero de momento tengo el hombro fastidiado.

¡Qué maravilla reservar las tardes para lo que te apetece!

Enhorabuena, amigo.

Un abrazo.

P.D.- Tu nick aparece como si tuvieras un blog, pero cuando lo pincho no sale.

En su lugar, salta una página con esta dirección: http://www.blogger.com/profile/10642652679227250561.

Ernesto dijo...

Marina Fligueira

Celebro que te encuentres cómoda en esta tu casa.

De acuerdo en que no hay que perder el optimismo.

Pero es demasiada la corrupción y la desverguenza que se ha instalado entre nosotros.

Habrá que tratar de limpiar y adecentar el local.

Mas que nada, por los que vendrán detrás de nosotros.

Un cordial saludo desde Sevilla para Pontevedra.

Otro beso para ti.

Loc@ dijo...

Te explicas estupendamente, pones palabras a lo que "algunos" -los menos- pensamos, quizá decimos, pero nunca, nunca, reivindicamos lo suficiente como para "contaminar" a los restantes ¿Debemos tomarnos esa tarea que ellos probablemente no desean? pese a que nos reportaría un beneficio común estimable. PAQUITA
-a veces creo que desbarro, que me despego del suelo, de la "realidad"- BESOS

Loc@ dijo...

Olvidé mencionar que leí la noticia de la muerte del investigador, escrita por una compañera de profesión que pedía más inversión en la investigación para que, entre otras cosas, se corra menos riesgos en el "trabajo" su trabajo, el que probablemente le ha supuesto la muerte al finado. PAQUITA

Ernesto dijo...

PAQUITA

Has dado en el centro de la diana.

Siento cumplido mi objetivo cuando "contamino".

He llegado a la conclusión que merece hacerlo "a pesar de los beneficiarios"

Te veo muy con los pies en el suelo. De desbarre, nada de nada.

Es una inmoralidad inexplicable la falta de inversión en estos asuntos tan encomiables, a la par que el derroche para temas adocenantes como el futbol, los toros y otras lindezas por el estilo.

Saludos.

HASTA SIEMPRE

LA DIGNIDAD

ZAMBA DE MI ESPERANZA - Jorge Cafrune -

ERNESTO

ERNESTO
Ernesto Guevara de la Serna

ALLENDE

ALLENDE
Salvador Allende Gossens

CAFRUNE

CAFRUNE
Jorge Cafrune Herrera
En 1977, eran tiempos difíciles para Argentina. El gobierno estaba en manos de la dictadura militar.

A diferencia de otros artistas comprometidos, que se exiliaron cuando comenzaron las amenazas y las prohibiciones, Cafrune decidió quedarse y seguir haciendo lo que mejor sabía hacer: cantar y opinar cantando y haciendo.

Fue así que en el festival de Cosquín de enero de 1978 cuando su público le pidió una canción que estaba prohibida, Zamba de mi esperanza, entonces Jorge Cafrune tocó el tema argumentando que "aunque no está en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide, la voy a cantar".

Según testimonios que se consignan en el Nunca más, eso ya fue demasiado para los militares, y en un campo de concentración de Córdoba ,el Teniente Coronel Carlos Enrique Villanueva opinó que “había que matarlo para prevenir a los otros”.

El 31 de enero de ese año. A modo de homenaje a José de San Martín , Cafrune emprendió ese día una travesía a caballo que lo llevaría a Yapeyú , lugar de nacimiento del libertador.

Esa noche, a poco de salir, fue embestido a la altura de Benavidez por una camioneta conducida por un joven de 19 años, Héctor Emilio Díaz.

Jorge Cafrune falleció ese mismo día a la medianoche, pero el hecho nunca fue esclarecido y para la justicia quedó sólo como un accidente.